viernes, 19 de abril de 2013

Rebelión a bordo

'Mis personajes se irán haciendo según obren y hablen [...]; su carácter se irá formando poco a poco' dijo una vez Unamuno, defendiendo que cuando él se ponía a escribir no sabía cómo iba a desarrollarse su novela porque ésta la iban creando los personajes, como si él no fuera más que un simple instrumento del que ellos se sirvieran.
Cuando la gente oye esto reacciona con incredulidad. Yo, sin embargo, no puedo sino darle la razón. Podríais pensar que soy yo quien ha creado a Anaïs, a David, a Doryan... también yo lo creía.
Me di cuenta de mi error cuando comenzaron a rebelarse. Sí, como lo oís. Yo tenía en mente lo que debía ocurrir en la historia, lo que ellos debían hacer y, de repente, se declaraban en huelga, negándose a actuar como yo quería. Y es que ellos poseen su propia personalidad, su forma de pensar que yo he ido conociendo página a página. Desde esa forma vaga que surgió en mi mente, han evolucionado, con cada acción, con cada palabra, adoptando una compleja psicología que yo he tenido que ir entendiendo. Y al hacerlo me daba cuenta de que tal o cual personaje no podía realizar cierta acción que era necesaria para la trama porque él jamás se comportaría así. Entonces me veía obligada a dar inmensos rodeos o a cambiar las circunstancias para conseguir que ocurriera aquello que tenía planeado y otras veces, la mayoría, acababa ocurriendo algo que hasta a mí me sorprendía, porque no soy yo la que crea la historia, son ellos.

Un buen ejemplo de esto es Pablo, un personaje secundario pero importante del que todavía no os he hablado. Lo concebí con una personalidad concreta y, en concordancia a ella, escribí sus diálogos y escenas. Pero al leerlos algo me chirriaba y volví una y otra vez sobre ellos. No era que estuvieran mal escritos o que no pegaran con el conjunto del libro sino que ese personaje estaba chillando que él no era así, que yo intentaba disfrazarlo, obligarle a fingir ser otra persona. Cuando lo comprendí tuve que reescribir una parte importante de la novela... y todo dio un giro de 180 grados.
Espero que pronto podáis conocer a Pablo; os daréis cuenta de la gran personalidad que posee y no podréis ni haceros una idea de cómo era antes, de cómo yo pretendía que fuera, principalmente porque seréis consciente de que Pablo es así y no podría ser de otra manera.
Este es sólo uno de los muchos ejemplos que podría poneros y es que es verdaderamente fascinante ser consciente de cómo los personajes, TUS personajes, van independizándose de ti, convirtiéndose en seres autónomos que piensan y deciden por sí mismos lo que están dispuestos o no a hacer. Y, os confesaré, que son unos tiranos, se aprovechan de nosotros, pobres escritores, para, dejándonos creer que somos los que mandamos, los que escribimos aquello que nos viene en gana, contemos su historia, les demos vida... que ya ellos se encargarán de utilizarla a su antojo.
Sí, lo de tiranos va por vosotros. Por ti, Anaïs, y tú terquedad y tu manía de darle mil vueltas a las cosas. No veas lo que me ha costado escribir tus pensamientos interminables con forma de bucle. Y por ti, Doryan, siempre con un plan secreto. Incluso a mí me cuesta a veces descifrar tus estrategias ocultas para poder saber qué harás a continuación. Y por ti, David, impulsivo e imprevisible, qué difícil me ha sido mantenerte quieto unos instantes; con tantas ganas de actuar me ha hecho falta la ayuda de varios personajes para poder detenerte unos instantes y que no te precipitaras. O, por ti, Pablo, que me hiciste reescribir medio libro y crear a un nuevo personaje que supliera el papel que tú te negabas a aceptar.
En fin... me pregunto si nosotros le daremos tantos problemas a la Vida para dirigirnos a donde tenemos que ir.

Y bueno, toda esta reflexión para deciros que, efectivamente, como Unamuno y otros grandes ya han afirmado:                                                     THEY RULE.

Futuros escritores, tenedlo en cuenta. Mucha suerte.

6 comentarios:

  1. Ante esto solo puedo decir que no he podido evitar leer la entrada con una sonrisa cada vez máaas y máaaas grande iluminando mi cara y la pantalla del ordenador... y las cosas que tenía más cerca. Pero entiéndeme... es que era una Señora Sonrisa!!
    Tienes taaaaanta razón... Te iba a poner "no tienes ni idea de hasta qué punto te entiendo"... pero creo que... sí, que sí lo sabes jajaja!
    La diferencia es que creo que yo me di cuenta cuando mis queridos tiranos comenzaron a decir cosas que yo jamás de los jamases habría escrito por mi cuenta por aquellos entonces. Luego ya empezaron a rebelarse también. Lo que me recuerda que adoro el título de la entrada, como no podía ser de otra forma X3
    Todo esto para decir que me uno oficialmente al gran grupo de escritores seguros de no ser más que un canal, un instrumento que conecta una historia que no te pertenece con los lectores que la presencian.
    Maravillosa escritura...! En fin.
    Impaciente, como siempre, por conocer a tus tiranos y sus problemas ;)
    Mantennos informados!! (Se escribe así? "Mantennos"... es así, verdad? O.o Qué feo se ve... "Mantennos"... vaya...)
    Un abrazo a todos los lectores!!

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  2. Siempre sienta bien saberse comprendida :)

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  3. Esta ha sido sin duda tu mejor entrada. Qué gozada leerte y cuánta razón tienes.
    Deseando leer tu libro.

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  4. (Por cierto...
    Vale, vale, Ellos mandan...
    ... ¡¡¡Pero no hace falta que lo pongas con mayúsculas!!!
    Como si fuera genial que te tiranicen!!
    Habrase visto, la niña esta! XP)

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    1. ¿Genial? No lo sé. Pero sin duda, es algo evidente e innegable, por eso va con mayúsculas.

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Gracias por tu comentario :)