miércoles, 1 de abril de 2015

Diario de escritora #1

¿Sabéis? Me hace mucha gracia cuando la gente me pregunta '¿Al acabar el libro que estás escribiendo te pondrás con otro?' Para que entendáis el poco sentido que esa pregunta tiene para mí os formularé otro interrogante en respuesta: ¿Vosotros cuando termináis una respiración empezáis otra o mejor hacéis un descanso? Me temo que la respuesta es obvia.
Pues lo mismo me ocurre a mí. Escribir un libro no es algo que yo me haya trazado como meta personal y una vez cumplida deba sentarme a pensar qué quiero hacer a continuación. Escribo porque lo necesito.
Porque sueño con barcos cruzando los mares hacia un destino misterioso, con una promesa susurrada a media noche mucho tiempo atrás que ha de ser cumplida, con la mirada de un corazón dolido, con una extraña criatura que se esconde en las profundidades de un bosque nevado, con una venganza lentamente planificada... y cuando despierto, para saber cómo acaban todas esas historias he de leerlas en la pantalla del ordenador al ritmo al que mis propios dedos las van tecleando.
Porque los personajes de mis tramas se han venido a vivir a mi cabeza y tengo que irlos 'echando fuera' para que dejen paso a los nuevos inquilinos que están llamando a la puerta, deseosos de contarme su historia. Al hacerlo, quizá ellos no se den cuenta, pero me están regalando su alma cargada de la infinidad de profundos sentimientos que sus peripecias les han provocado. Y un solo corazón humano no es suficiente para almacenarlos. Tendré que compartir esta 'carga' con vosotros, lectores ;)
En definitiva, porque las palabras fluyen dentro de mí. Y no hay quien sea capaz de ponerle diques a tan arrolladora fuerza.
La verdad, no puedo decir que escribir fuera algo que yo eligiera en un momento determinado; más bien me eligió a mí.
Es por eso que, cuando en el encuentro del miércoles, uno de los asistentes me preguntó en qué había cambiado mi vida el ser escritora, no pude responder más que no lo sabía, porque yo siempre he sido escritora; otra cuestión será ya tener o no un libro publicado. Desde que tengo uso de memoria ya montaba a lomos de dragones que surcaban los cielos, nadaba con sirenas e iba bien pertrechada con mi espada al cinto y mi arco a la espalda por si había que enrolarse en alguna arriesgada hazaña.
No puedo imaginar cómo sería mi vida sin historias cosquilleándome en los dedos.

4 comentarios:

  1. Francisco Javier Retuerto4 de abril de 2015, 18:48

    La magia de plasmar los sueños en el papel, da sentido a los que entregan en las palabras la piel. A veces asumimos personajes y nos creemos vivirlos, pero es más compartirlos, lo que nos llena de gozo. Y descubrir de que modo esa experiencia vivida llega hasta otro corazón...

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    1. Gracias por compartir estas hermosas palabras ^^

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  2. Que bonito escribes! Me encanta! Lo que las madres dicen "que niña tan fantasiosa" en tí se ha traducido en esto, en convertirte en escritora y regalar tu alma a la gente con tus palabras! Felicidades!

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