miércoles, 23 de diciembre de 2015

Diario de escritora #2

Hoy quería compartir con vosotros dos de las cosas más hermosas que tengo en mi vida, no ya en la personal, sino también como escritora:
A la bicheja peluda y orejona ya la conocéis. El nuestro es un amor a primera vista que dura ya años. Aunque a veces decide que el teclado es el mejor sitio para sentarse o pasear sus patitas, en general nos llevamos bien. Con ella, nunca me siento sola durante las largas horas que paso frente al ordenador, arrancándole palabras al silencio.
Cuando comienzo a reírme como una loca o dar palmadas entusiasmada por situaciones que todavía no existen para nadie más, me mira ladeando la cabeza y ese gesto de complicidad me hace sonreír.

La otra bicheja, menos peluda y orejona por fortuna, es mi hermana. Se queja de que nunca os hablo de ella ni le dedico personajes, escenas o guiños. Lo que no sabe es que Stephen King dijo una vez que todo escritor tiene un 'lector ideal', esa persona cuya cara puedes visualizar a la perfección mientras escribes y saber cuáles serán sus reacciones. Y para mí, esa es ella.
No es una musa de inspiración, sino la persona a la que dedico cada una de mis palabras. No una escena, un personaje o un guiño. Todas y cada una de mis palabras.
Porque a cada párrafo puedo verla leyendo. Y en esta parte intento sorprenderla para que no pueda dejar de pasar las páginas, en esta otra que ría a carcajadas y en aquella de allá que acabe llorando. Y otra vez más que ría. Que ría, porque eso vale mucho para mí. Tal vez, si no fuera por ella, a David no se le ocurrían tantos comentarios sagaces ni Pablo haría chistes malos. En ese caso, ambos habrían perdido un pedazo importante de su personalidad.
Supongo que esa es otra manera de acompañarme mientras escribo. Más especial y más mágica.
Aquí estamos las dos, rezumando inteligencia ;P
No hace falta que os diga, que ella es la primera en leer todo lo que sale de esta cabecilla loca. Opina, critica, detecta todas las erratas imposibles de apreciar para el humano medio cual robot de alta precisión y se encarga de recordarme primero que piense en mis pobres lectores cuando hago frases de más de tres líneas y segundo que existen unos pequeños seres marginados llamados comas que también merecen un huequecito en mis escritos. Precisamente por su ausencia, podéis comprobar que este texto no ha pasado su criba XD. Si no os quedáis sin aire al leer, es gracias a ella. Yo os asfixiaba a todos.
Nunca me he considerado una persona fácil de trato, porque ni estoy segura al cien por cien de mi cordura ni paso excesivo tiempo en este mundo, pero mis dos peques me soportan y me quieren como soy y yo no puedo dejar de darles las gracias y de sentirme afortunada por tenerlas.
Ahora que ya sabéis con quién pasaré las Navidades, además de un puñado de filósofos por desentrañar y todo un elenco de variopintos personajes a los que estoy dando vida, os deseo que vosotros las paséis con una compañía igual de especial y disfrutéis mucho estas fechas. Aprovechad para leer, releer o regalar a quien se haya portado bien 'Corazón de Sombras', que con el Año Nuevo nos espera su hermano ;)

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